viernes, 14 de marzo de 2008

el oasis

Hacía mucho, mucho tiempo
que se sentía en pleno desierto
la garganta seca
los ojos resecos
cansados, exhaustos de ver siempre el mismo horizonte
huyendo, deshaciendose al filo de las dunas
tan cambiante, tan lejano,
y siempre, tras la siguiente loma
en la siguiente duna
esperaba encontrar un oasis
donde refrescar sus ojos
donde hidratar su alma cansada
donde tumbarse bajo una palmera
y descansar...arrullado por el agua de un arroyo
mecido por la fresca brisa
Sin embargo, tras la noche llegaba el nuevo día
más ardiente, más abrasador que el anterior
y temía que su esperanza terminara evaporándose
como el relente de la noche
sobre la arena sedienta.
Un enorme remolino
lo transportó, lo arrebató, lo sepultó
sin fuerzas para luchar se entregó
como un cuerpo azotado por las olas
con la enorme fuerza de la bajamar
absorbiéndolo...
Sentía casi alivio...ya está...pensaba
se acabó la búsqueda...hice cuanto pude...
Abrió de nuevo los ojos,
no sabía cuanto tiempo había transcurrido
no sabía si había galopado a lomos de las dunas
pero su cara no sentía el azote del sol
sus ojos no estaban cegados por su luz
Se incorporó suavemente
y a su alrededor pudo contemplar un oasis generoso
como un abrazo de vida
a su lado, el agua parecía danzar
pero el no se atrevió a tocarla
tenía tanto miedo
de que no fuese más que una alucinación
que temió que al tocarla estallara
como una pompa de jabón.


Lluvia

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