AMIGAS
Nunca fui ni muy guapa ni muy simpática ni muy sociable ni muy especial, así que nunca tuve amigas. A veces me sentaba en el autobús intentando empezar una conversación con mi compañera de asiento, ¿Pero de que hablar? ¿Le hablo del tiempo? ¿Le pregunto si tiene hora? Nunca me decidía como empezar, así que al final llegaba a mi destino sin decir nada.A las vecinas les decía “buenos días” cuando pasaban o “buenas tardes” y nunca me atrevía a mas, en el trabajo tampoco podía vencer mi timidez y nunca hablaba con nadie mas de lo necesario.
Un día decidí hacer algo y me conecte a Internet desde el trabajo, puse en el buscador “como hacer amigas” y estuve durante varias horas buscando sin encontrar nada. Al día siguiente puse “como vencer la timidez” y solo encontré ridículos consejos imposibles de realizar, así que al tercer día teclee “como hacer realidad tus sueños” y por fin encontré algo razonable. Tenía que viajar a los desiertos de Arabia, encontrar una lámpara vieja, frotarla, esperar a que saliera el genio y pedirle tres deseos. ¡Era así de fácil!
Así que sin pensarlo dos veces fui a la agencia de viajes y reservé mi viaje al desierto, vendí mi casa, abandoné mi trabajo, regale a la beneficencia mis pocas posesiones y me fui rumbo a Arabia a encontrar mi destino y mi felicidad.Estuve vagando por los inhóspitos desiertos durante años, pasando sed, fatigas y calamidades, sin encontrar nada mas que arena, calor y mas soledad.Cuando se terminaron mis provisiones volví derrotada a la civilización. Como ya no tenia casa ni trabajo ni dinero estuve vagando por los suburbios intentando encontrar algo que comer entre los desperdicios o algunos cartones para arroparme del frío, y entonces ¡La vi!¡Allí estaba! Entre un montón de basura medio enterrada estaba la lámpara del genio. La cogí con reverencia, acariciándola, como si fuera un pequeño niño y me retire a lo mas profundo del callejón para evitar que nadie me viera o me robara mi tesoro.Con una esquina de tela de mis ya andrajosos vestidos estuve frotando la vieja lámpara sin conseguir nada mas que ensuciar un poco mas mi ya estropeada y mugrienta ropa.
-Yo solo quería tener amigas- Me lamenté, llorando, sabiendo que nadie me escucharía.
-Yo también.- Me dijo una voz.
Asombrada busque a mi alrededor, no viendo a nadie.
-¿Quién esta ahí?¿Quién me habla?
-Nadie.
-¿Quién eres?¿Dónde estas?
-Aquí
Me volví a donde escuchaba la voz y me encontré mirándome en un espejo roto.
-¿Eres tu quien me habla?
-Si
.-Pero es imposible. Los espejos no hablan.
-Claro que no tonta, pero yo no soy un espejo, yo soy tu.
-¿Y concedes deseos?
-Si insistes.
-Quiero tener una amiga.
-¿Solo eso? Pues si quieres yo lo seré.
Y así fue como conseguí una amiga, ahora soy viejita, voy por las calles arrastrando mi carrito, pidiendo caridad, comiendo los desperdicios que la gente deshecha, arropándome con cartones y rodeada de algunos perros vagabundos que me hacen compañía. A veces noto la cara asqueada de la gente que me mira, otras veces evitan mi vista como si les contaminara, otras veces su mirada es de compasión, pero yo me río de ellos y me digo, yo tengo algo que vosotros no tenéis, yo viaje por los desiertos de Arabia, yo encontré la lámpara del genio, yo tengo una amiga de verdad, y luego miro sonriente hacia el callejón mientras que mi reflejo feliz se ríe y me giña cómplice su ojo.
Moraleja: Aquel que no se consuela es porque no lo ha intentado.
AMBAR
Sábado, 29 de Diciembre de 2007 00:24 Autor






No hay comentarios:
Publicar un comentario