Ella llevaba un peso enorme sobre los hombros
un peso invisible por supuesto, un peso que se agarraba a su espalda
con garras de acero, que la lastraba, que le impedía elevarse,
que le impedía ver el mundo desde arriba, con perspectiva.
Cada día ese peso se dejaba sentir un poco más
y si bien como dije el peso era invisible
no lo eran sus efectos...cada día su aspecto era más y más cansado
sus ojos entornados por el esfuerzo, todo su ser parecía experimentar
la gravedad extra con que aquel peso la atraía hacia el centro de la tierra...
Llevaba tanto tiempo con aquel peso, que se había ido acumulando sutilmente
a traves de las horas, de los dias, de los años...que ya no podía recordarse sin el.
Era un peso muerto, y más que eso un peso matador, asesino
que iba consumiendo su vida, su energía cual parásito implacable
se alimentaba con ella, con cada respiración, fluía en su sangre
aletargando su corazón, paralizándolo.
La última vez que la vi, apenas alzaba la mirada
apenas podía esbozar una sonrisa.
Le dije que podía ver ese enorme peso sobre su espalda y me miró sorprendida.
Tomando de algún modo, nueva consciencia de el.
Desde ese día, hizo lo posible por sacárselo de encima
a base de sacudidas de risa amiga, de revuelo de palmadas sobre sus hombros
del soplo de las palabras, de la caricia de la brisa
a pleno sol el peso se fue derritiendo
la sangre de ella en alerta, se tornó amargo veneno para el,
cada día el peso era más y más pequeñito
y ella miraba más y más alto...
Lluvia






3 comentarios:
quizas alla que tener esa justas palabras,esa amiga y tomar ese sol...cuanto peso me quitaria de encima...
muy bueno lluvia
silvana
precioso!!!
"que malas que son las cargas"
...muy buena descricíon, demasiado bonita para el tema, hasta lo hace casi agradable
ayssssssss
ese peso no por invisible etéreo...
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